jueves, 7 de julio de 2016

SAN FERMÍN Y EL ADN DE LAS BANDERAS

En este San Fermín de 2016 se revive un viejo juego que cambia de protagonistas casi cada año y que, al parecer, ya forma parte del programa de festejos, además de los encierros. Un juego entre alcaldes en este caso: el que lo fue por UPN, Enrique Maya, y el actual, Joseba Asiron, de Eh Bildu.
  
Foto Reuter
Por lo pronto, este año en el balcón del Ayuntamiento pamplonica no ondeó la bandera abertzale, la ikurriña, sobre la que se vierten todos los amores y odios. Todos se agarran al palo de ese símbolo para izarlo como en la conquista del monte de Iwo Jima, o para hundirla como emblema de un país deseado. 

Eh Bildu ha dejado un mástil vacío por si la bandera de Euskadi vuelve como emblema de esa patria vasca ensoñada que englobaría, entre otros territorios, al de Navarra. No han podido obviar una Ley de Símbolos ni el criterio de un Tribunal Superior de Justicia de Navarra tan sutil en otras ocasiones, como los “casos” que afectaron a la exalcaldesa y expresidenta navarra, Yolanda Barcina No es probable que este conflicto por una bandera llegue al Tribunal Supremo, en el que el TSJN delega sus funciones para los aforados y se apoya en un Estatuto de Autonomía nunca votado en el caso de Navarra.

El ex alcalde Maya acusa a su sucesor abertzale de llevar en su ADN el por qué de su idea de imponer la ikurriña en los balcones de la capital navarra, y el alcalde habla de la necesidad de representar todas las sensibilidades en esa tribuna festiva desde la que San Fermín saluda al mundo con un cohete. Por rojo y por blanco, Pamplona se convierte en estas fechas en el bastión, en el resumen acelerado, de las batallas ya conocidas entre el nacionalismo vasco y el nacionalismo (?) navarro. Curiosamente, esa “finezza” de la sensibilidad ciudadana sobre su identidad y pertenencia que demuestra EH Bildu no se corresponde con otras más responsables sobre la vida y la muerte, de las que cada día se habla menos, y que son las que le están pasando la peor factura electoral: el alejamiento de los votos.

Miguel Sanz (UPN), como ahora la presidenta Uxue Barkos (Geroa Bai), han buscado la fotografía de la concordia con los sucesivos gobiernos de la Comunidad Autónoma del País Vasco, lo que siempre sirve para recordar que, siendo distintos, siguen siendo vecinos. Tal vez la íntima relación de Geroa Bai con el PNV valga para achicar ese foso entre las dos Comunidades, mientras la izquierda abertzale que ha subido al poder en Navarra espolea las relaciones políticas con ese agrio e inútil capítulo de los símbolos.


Es igualmente llamativa la indiferencia que, en este sentido de los símbolos patrios, muestran los antes destacados dirigentes de Euskadiko Ezkerra, hoy “subsumidos” (Idoia Mendía dixit) por el PSOE de Euskadi (PSE-EE) y el PSOE de Navarra (PSN), o retirados ya por puro cansancio de predicar en el desierto. 

En PSOE de Rubalcaba abrió en aquella reunión de Granada su apuesta por la federalización del estado español e insiste sobre esta tesis ahora que el PP ha revolcado las expectativas de un gobierno progresista. Sólo el nacionalismo vasco reabre en Navarra el debate y sólo UPN se convierte en adversario, nunca en defensa de un estadio social y político mayor, sino para defender la dignidad de los colores de cada cual, ese ADN institucional que el tiempo, como el sol, va desgastando por la sinrazón y les va alejando del poder.


miércoles, 29 de junio de 2016

"UNIDOS PODEMOS" Y LO QUE LE FALTÓ A SU "2+2"

Hasta en los colegios de primaria ya se sabe que 2+2 no suman 4, no porque lo digan las matemáticas, sino porque la realidad es terca. Está bien que en una campaña electoral como las de ahora se utilice el falso tópico o que ése sea el argumento que se utilice para explicar por la vía de urgencia lo que antes no era posible, porque a veces todo es muy complejo, como bien decía hoy Errejón (Podemos) buscando una respuesta para el mal resultado en votos de la alianza electoral con Izquierda Unida (IU). 

También los colegios electorales saben que 2+2 no hubieran sido 4 en la elecciones de diciembre pasado si los otros grupos, como las llamadas Mareas gallegas o la izquierda valenciana, no hubiesen ido por separado, sin enfrentarse y, después, uniesen sus votos en el Parlamento para remar a favor de Podemos como único Grupo Parlamentario; para mal de ellos, que nadie les había explicado que, también en ese caso, no sumarían 4.


IU: EL VIAJE A NINGUNA PARTE

Durante meses, IU intentó hacerse valer como un pavo real en la acera de enfrente de Podemos en una campaña en la que hasta Cayo Lara, su coordinador anterior, salió del escenario. La fuerza interna del PCE puso de nuevo de relieve su influencia interna en ese pequeño magma de protagonismos, ideas e historias individuales y pese a todo ello, consiguió salvar los muebles y colocar a su nuevo líder, Alberto Garzón, como el más valorado de entre todos los partidos españoles. 

El resultado electoral de diciembre le fortaleció al arrancar al PSOE si no ese millón de votos, si una buena parte de ellos, entre los votantes y afiliados socialistas hastiados de las ocurrencias de Ferraz o de la tenaza interna de los aparatos que auparon a Pedro Sánchez con mano de hierro. Votantes que buscaron una alternativa mejor que la abstención y tampoco se sentían partícipes de la algarada que la dirección de Podemos montó a partir de la energía del 15-M y el descontento entre esa población que esperaba la flauta que les hiciese volver del voto al PP, una clase media que el PSOE perdió en manos de Rajoy.

No hubo "infantilismo" al creerse las encuestas preelectorales del pasado 24-j. No lo hubo tampoco al pedir, ya tarde, que el Reglamento del Parlamento permitiese más Grupos Parlamentarios que el del Podemos. Y no hubo ninguna debilidad a la hora de negociar con IU esa coalición que ha demostrado la debilidad posterior de la fórmula Podemos y la del resultado esperado. 

Acosado por las deudas y procurando mantener la ética por encima de los bancos, IU siguió la senda marcada por Julio Anguita de un "frente amplio" integrador de toda la izquierda, aunque nunca revelase que el eje volvería a ser el PCE, lo que hace imposible la formula. Hasta Pablo Iglesias sabía que el tributo de escenificar esa unión era una parte del pago por el millón de votos de IU. El error fue pensar que el futuro inmediato es una repetición del pasado inmediato.


Y DESPUÉS DEL DIAGNÓSTICO COMÚN ¿QUÉ?

Podemos e IU coincidían en el diagnóstico. Pese a ello, su coalición quiso mantener intactos sus mensajes diferenciados y que, además, les hacía diferentes. Probablemente porque ya sabían que su público objetivo, sus votantes, no compartían el discurso del otro. Por eso la alianza con los otros grupos funcionó en el caso de las elecciones de diciembre y en esta ocasión de junio no ha sido así. 

El alarde comunista del PCE vía Garzón no ha casado con el sorprendente viraje permanente de Iglesias desde la denostada revolución bolivariana a la ambigua socialdemocracia de Zapatero. En ambos casos han demostrado que, tras el diagnóstico, la coalición no ha sido capaz de establecer un "ideario" y una estrategia capaz de mantener e ilusionar a un mayor electorado, no transversal, sino socialmente amplio. 

Iglesias no se arrepentirá bastante de las humanamente respetables lagrimas en el hombro de Anguita ni Garzón de no haber escuchado a quienes desde muchos puntos de España, también desde Asturias, avisaban de que la búsqueda del sorpasso al PSOE no era una cuestión de unos días, pero el zarpazo a IU si era cuestión de una sola fecha. Con el "oso herido" que es ahora Podemos, a IU le costará mucho resituarse y reivindicarse políticamente.


Ambos, IU y Podemos, deberán encontrar -juntos mejor- una estrategia social y parlamentaria capaz de atraer a esa población cabreada e indignada; no sólo a la del 15-M: también a la que sabía que la corrupción no es un problema político para quien la práctica y que la España del PP es una calle a barrer con tiempo y saña, para lo que ya no nos valen las canciones de Quilapayun.  Y, mientras, dejar al PSOE que se lama las heridas y los liderazgos. 

sábado, 28 de mayo de 2016

LA AMENAZA DE RAJOY Y LA OBVIEDAD DE SÁNCHEZ

Si tiene suerte y para el próximo año 2017 el Círculo de Empresarios de Catalunya le invita a Sitges para su XXXIII asamblea nacional, acuda. Podrá pisar el maravilloso Museu Maricel y escuchar a todos los que se supone que algo tienen que decir de interés para entonces. Pero no se haga ilusiones, en 32 años de convocatorias similares, el Círculo de Empresarios catalán no ha dejado de ser lo que es aunque su influencia es cada vez menor. Eso sí, verá las caras más conocidas del momento, como este año ha ocurrido. Y todos con corbata, aunque la humedad de algunos años sea insoportable en esa ciudad costera de Barcelona.

A estas alturas, probablemente lo más interesante de Sitges sea ya su fama de Meca gay mundial y el murmullo de sus terrazas a la sombra. Pero esos 10 metros de altitud de Sitges no le va a dar a nadie de los que vayan al Círculo de Empresarios lo que Salamanca les negó. Incluso es posible que se les vean las enaguas debajo del hábito político.

Hace pocas horas, el presidente en funciones (sospechoso de no tener pilas), Mariano Rajoy y el hasta ahora líder de la oposición, el socialista Pedro Sánchez, han pasado por Sitges y el Círculo empresarial en plenas vísperas electorales. Si uno (Rajoy) se ha colocado el yelmo de guerrero mientras ofrecía la mano, el otro (Sánchez) ya no acierta a enlazar el discurso que le aleje de la derecha y la izquierda y ha empezado a cuidar la obviedad como argumento, por si alguien no se había dado cuenta.

Mariano Rajoy piensa que ganará las elecciones de dentro de unos días, y está en su derecho, incluso tendrá el mérito de haberlo hecho sin despeinarse, sentado en la escalera de Moncloa mientras los demás (algunos quería decir) se dejaban su hatillo de programa en la mesa. 

A esa altura de 10 metros sobre el nivel del mar catalán a Rajoy le ha bajado la tensión y la incoherencia cuando anuncia que volverá a ofrecer al PSOE y Ciudadanos un pacto a la europea, y olvida qué es eso de “a la europea”: diálogo en el centro político, para lo que es imprescindible que quienes negocian provengan de ahí o lo intenten. Pero Rajoy amaga sin ceder y amenaza con la bondad del jesuita al decir que “dejaremos a un lado” los temas que no se puedan acordar. Si es cierto lo que PSOE y Cs decían, fuera del acuerdo quedarán todas las políticas del PP en estos últimos años de pesadilla y las consecuencias del futuro tampoco se podrán remediar (corrupción, paro, pensiones, sanidad, educación, dependencia ……). Y cabe preguntarse qué quedaría por acordar: ¿Venezuela, tan de moda ahora como si hubiesen descubierto América de nuevo?.

Dejó en Sitges la advertencia de lo increíble y se marchó entre abrazos.

En ese mismo lugar, Sitges, Pedro Sánchez avisaba a los votantes de que quien apoye a Podemos en las próximas elecciones lo hará contra el PSOE. Sería difícil encontrar una frase más plana si la historia reciente del PSOE no fuese la que es, en el sentido interno y el externo. Obviamente, cuando uno pone el pie derecho primero deja atrás el izquierdo, salvo que ande a saltos, como los canguros. Y quien elija votar a Podemos ya habrá optado por no hacerlo al PSOE. A lo mejor eran votantes, incluso afiliados socialistas, que se han ido con el sonrojo en la cara sobre la política en su conjunto y la del PSOE en muchas Agrupaciones.

Está claro que este período teatral entre elecciones no ha alimentado la inteligencia de los candidatos y que los empresarios catalanes del Círculo son siempre más listos que sus invitados. 





jueves, 3 de julio de 2014

"Si pudiese hablar de ti"

El salto de la comba tiene esas cosas. Nunca sabes si pisas el suelo para tomar impulso o es la realidad, esa que divisas desde el aire, la que te empuja para volver a tierra. Entre salto y salto hay un universo de treinta centímetros o menos, y la velocidad de la cuerda te achica la distancia entre realidad y recuerdo, esa maldita combinación que te reforma el presente y se retuerce sobre el pasado. 

Abiertos en canal, los sentimientos no saben de memoria, de realidad o de ficción. Importa la verdad silenciada durante tanto tiempo, y el olvido premeditado, tanto como la mirada íntima sobre uno mismo, cuando el cuerpo se achica y el corazón se esconde. 

 

 

Así nace "Si pudiese hablar de ti", un juego con la memoria y los sueños, lo cierto y lo imaginado a partir de una realidad en datos que otros investigaron y que nos llegan lejanos o maquillados. 

Una historia de personas, familia, pueblo, ciudad o país, puesta en limpio si la memoria contribuye a esa labor y no la confunde más. Están todos los que fueron; estamos muchos más de los que convivimos. 

 

 

 

Recordar tiene estas cosas. Poner la memoria del pasado al servicio del futuro sus ventajas: poder reescribirla.




viernes, 13 de junio de 2014

Aquel Madina de ahora mismo

Se coló a pie de caballo entre la cena del Master sobre liderazgo político y el inicio del curso sobre la socialdemocracia en el siglo XXI que se iniciaba en la mañana siguiente. Como si se hubiese planificado, justo en medio uniendo los dos temas, tan hablados y ya pendientes de reescribir. Lo dijo el mismo: hay que hacer una relectura de la socialdemocracia, recordar su origen, a quienes han trabajado por difundirla, a quienes contribuyeron a desarrollarla y a quienes la consolidaron en nuestro pais hasta convertirla en un bien común hasta el punto de que solo ahora los dinosaurios se atreven a saltar las rayas rojas con los Jaguar rojos que aparcaban en las aceras.

Madina, Edu para los más atrevidos, extendió su larga sombra por encima de la noche y cuando se empezaba a abrir la solapa del guión del curso nuevo, aun resonaba la frase de portada de la cena: educación, educación, educación... Tan lejos de aquel visionario que hablaba de programa programa programa. Educación y cohesión social. E I+D con un Harvard multimillonario por medio, para envidia o santo y seña de todas las universidades europeas, que ni todas juntas rascan ni importan lo mismo.

La socialdemocracia en tiempos de cólera parecía en su reflexión todo menos una duda de qué hacer, tanto que igual el curso sobre repensar la socialdemocracia era un tiempo inútil salvo la curiosidad de la moviola que traía cuanto se hizo, cuanto importaba, cuanto significó aquella primera idea de hace 80 años hasta ahora, que parece que no se sabe que hacer con ella. Mejor aun, que no se sabe que hacer sin ella.

Ronroneaba Madina de pequeño a la pequeña vecina de barrio cuando Rubial ya le decía aquello de antes todos éramos tan diferentes y sin embargo cantábamos la misma música con diferentes lenguas. Y lo contaba al hilo de tanto brinco inicial por llamar a arrebato a la socialdemocracia europea cuando ese "grave accidente de tráfico financiero" nos estalló en la pantalla de los telefidiarios, mientras la socialdemocracia europea quitaba la saliva a las cornetas que en otro tiempo despertaban a las masas.

Y ponía blanco sobre negro esta nueva transición de ahora que rompe los pactos entre capitalismo y humanismo que llevaron a tantas renuncias a contrapelo, y volvía a poner en la memoria a aquella Margaret Tachert de las novelas, que hoy en España seria una nueva beata o una nueva Teresa de Jesús destructora en vez de reformista frente a los reformistas actuales, hijos y nacidos de un hombre pequeño, un diablo menor. Educación y cohesión social, esa consigna que desde 1982, hace treinta años, un sevillano convirtió en bien común e irrefutable hasta para la derecha más derecha que se quiso llamar socialdemócrata en el estado de las autonomías y se empeñó en meter a sus sindicatos hermonos en la socialdemocracia sndical de la CIOLS, esa organización que tanto apoyaba a la vez que vigilaba y vigila el camino.

Educación y cohesión social en un país de 4000 dólares de renta per.cápita. Volver a colocar a España donde llegó después de la caída del muro, recomponer las lineas rojas sobre igualdad y libertad. Recomponer la relación de países en desarrollo humano de la ONU, que crece y crece ya sin España. Dejar de competir por ser el mejor farolillo rojo de la carrera, y educación y más educación.

La noche se extendía y parecía más clara la respuesta para el dia siguente, como una larga sombra desde la mesa de cenar hasta el aula del curso. Se hablaba de Euskadi, tan entre paréntesis después de que a ese niño mal criado del temeroso PP vasco se le escapase su famoso "ya no juego", tirando la pelota al patio del vecino, deseoso de tener el balón en campo propio para aprender a regatear en vez de rajarlo como solía.

Faltaron fuegos artificiales, decía con la boca pequeña, sabedor de que el final de este paréntesis de ahora con Patxi a la cabeza es un enorme pero hermoso interrogante para esta España ya sin dictaduras franquistas ni ensoñaciones asesinas, tan humillantes ambas como inservibles para los hombres ni los países.

Antes de irse, a punto del primer año sin edad del 15M, anunciaba su miedo a que lo que no queremos porque no nos gusta, sea lo que otros quieren que no exista, a que cuando queramos darnos cuenta hayamos perdido la oportunidad de crecer sin haber amaestrado los zapatos.

Sin cólera, Madina, Edu para los más atrevidos, acomodó la camiseta en los hombros y nos dejó buscando el significado de lo evidente: que la socialdemocracia es perfectible, como mejor valor; que lo que no es mío si es de alguien para anularlo y que la paz de Euskadi es, especialmente, de quienes la buscaron a pecho descubierto.

sábado, 1 de febrero de 2014

Cortina rasgada (El PP en Valladolid)

Hitchcock ha muerto. Casa cual en su conferencia se miente a sí mismo en la oscuridad de los pasillos y ante la luz de los focos. Cuando estas en la oposición el guión de la historia inventada suele durar poco. Casi menos que el flash del móvil. Da carrete para un rato de vanagloria y para motivar el discurso de los postres, instantes previos a que la erótica se duerma y recojan las banderas.

Cuando gobiernas, el mensaje es distinto. La realidad nubla la mentira y empaña el ardor del futuro que describes. El interés no es el esperado grito de victoria, que nadie escucha, ni el guión sobre las razones de lo no hecho. Por eso los que aún siguen con cierta curiosidad la vida de los partidos y los gobiernos sólo esperar que el líder anuncie el cambio de rumbo, como un advenedizo navegante, un Cristobal Colón que descubre la redondez de la Tierra a mitad del viaje a ninguna parte. 

Mariano Rajoy, presidente del Gobierno,
puño en alto en Valladolid
Casi nadie se acuerda ya de la Conferencia Política socialista, aunque se augura que será el comienzo de un nuevo capítulo de una historia sin fin. El PP ha aprovechado que la memoria es perezosa y ha aprovechado el hueco para celebrar su Conferencia en el reino del viejo patrón, para mayor dolor del que se quiere jubilar, como aviso que no ofensa de que el mundo es redondo y que aunque haya una posible caída, el horizonte siempre parece rectilíneo; sólo hace falta recuperar las bridas de los caballos desbocados y nada como el poder oportunamente repartido, ese azúcar que domeña ánimos encabritados. 

A Valladilid, la ciudad del alcalde pepero más fascista y repudiado, en el cubiculo de las mejores esencias del PP, han llevado a Mariano Rajoy para darle un baño de esencia propias remozadas y forzarle a anunciar que queda un año y medio teórico para las elecciones y que, una vez instalado el mensaje de que ya. O estamos intervenidos como país, él va a dirigir el viaje que queda con el verdadero programa que nunca se enseñó y ahora ya está claro. Un nuevo relato de mentiras electorales con Pedro J adormecido, el tesorero traidor encarcelado hasta que calle y la izquierda más radical situando al PP permanentemente en un espacio de moderación que nunca se creyó. Y los demás, ensimismados. 

Subida de impuestos, subida de cotizaciones, subida de servicios esenciales como la luz para alimentar la derecha económica, y un anuncio de bajada de impuestos que dan cobertura a los nuevos impuestos y recortes que vienen cobertura y puente de plata al codicioso ministro de Hacienda, el mejor servidor que la CEOE sonó nunca. 

Rajoy ha tapado consolida y cinta aislante las rajas de navajas del telón del PP, y ha encerrado en el camerino a Aznar, borracho de nostalgias, sólo se le olvido que el aire seguirá entrando por el agujero por el que los actores espían cómo va la taquilla y la platea. Por esa rendija otean si el horizonte se cueva porque el ruido de tormenta ya hace meses que los ha dejado sordos. O tal vez sólo sea la soberbia.

PSOE. Volver a Bono

A Patxi López (54 años) le gusta tener cerca a Emiliano García Page (45 años), alcalde de Toledo, como le gusta arrimarse el poder ascendente de Susana Díaz (44 años), presidenta de Andalucía. Son los cargos más jóvenes del PSOE en las jornadas sobre el futuro del socialismo que el PSE-EE organizado en Euskadi a punto y seguido de la Conferencia Política de Madrid. Seguramente porque el fondo de la Conferencia fue corto y el eco breve, el exlehendakari y secretario general de los socialistas vascos intenta apurar al máximo ese eco y el tiempo y espacio político que la actualidad le va dejando de momento para hablar de política, como él dice últimamente.
Le gusta Susana Díaz porque, a su edad, sus poderes crecen como la espuma y las maniobras  sevillanas la han colocado donde nadie espera: dirigiendo la mayor fuerza socialista de un territorio. Tras las reticencias del expresidente Griñán por apoyar un nuevo pacto interno entre andaluces y vascos, que en realidad buscaba mano libre y larga para seguir gobernando su partido través de Susana Díaz, Ferraz (sede de madrileña del PSOE) ha mullido el asiento de la presidenta andaluza para, a partir de ahí, construir una alternativa de cara a las elecciones primarias en las que ella no será candidata pero si va a determinar el resultado.
Emiliano García Page, alcalde de Toledo
y secretario general de los socialistas de Castilla_La Mancha
El discípulo moderado
Y también valora Patxi López la cercanía de Emiliano García Page porque el joven abogado que ascendió hasta la alta política manchega y nacional de la mano de su líder, José Bono, ya es secretario general del PSOE castellano-manchego, el segundo en votos después de Andalucía, además de alcalde de Toledo en su segunda legislatura. Es esta, la razón del cargo interno, la que más ha interesado a los organizadores de las jornadas “Reflexiones de futuro” que estos días están teniendo lugar en las tres capitales del País Vasco.
En este sentido, probablemente la presencia del líder castellano-manchego sea la que más rédito le ha traído al secretario general del PSE-EE, porque es muy alta la posibilidad de una vuelta de los resultados electorales a favor de los socialistas esa Comunidad, que el PP está utilizando como laboratorio ideológico y testar el aguante social de sus medidas. Pero también, y sobre todo, rédito porque la presencia de garcía García Page es la presencia de José Bono, que no ha tirado ninguna toalla política desde que perdiera el congreso del PSOE frente a José Luis Rodríguez Zapatero.
El alcalde toledano tiene bien ensayado el discurso sobre la recuperación de las esencias históricas del PSOE, se declara como optimista consciente y recoloca el ejercicio de gobernar en el nivel de la moderación social frente a la etapa del presidente Zapatero. Autoestima y prudencia. Reitera el binomio izquierda/socialdemocracia pero índice en lo que no son ninguna de las dos conforme va desgranando lo que, a su entender, son errores de juventud de los gobiernos del expresidente. No entiende que se defienda el mantenimiento del Estado social a costa del propio Estado y le pide a su partido una reflexión en profundidad sobre la gestión y promesas sembradas en este sentido, que llevó a afianzar para la izquierda socialista la imagen de ineficacia, un cliché inamovible que sitúa en el haber de la derecha.
Entiende que fue bueno el debate constitucional que llevó a crear una la estructura de un Estado monárquico pero con un reparto de poderes cuasi republicano; pero no le vale la política de “barra libre” territorial que Zapatero propugnó llevado del empellón estatutario desde los partidos de la oposición, y cuando se le pregunta por la infanta imputada habla de la financiación de los partidos y qué hacer frente a la corrupción en el ámbito político. Así, con un lenguaje ensayado durante años cerca de las paredes de José Bono, Emiliano García Page deja claro que no será candidato en las primarias socialistas a la Presidencia del Gobierno y no recurre al tópico de “si mis compañeros me lo piden”, como quien se pone una pancarta en el pecho y la espalda.
Con lenguaje a pié de calle, que algunos califican de “discurso de vuelo corto”, el mejor alumno de Bono va definiendo a quien le escucha las grandes líneas de un programa que no es para septiembre, para la elección interna de ese candidato, sino para el dia después. Ya que no cree mucho en estas primarias anunciadas, -“pero lo peor sería dar marcha atrás ahora, caeríamos en el foso de la incredulidad social”- siembra la duda de para cuándo es válido su argumentarlo de futuro, de si ya piensa en el día después y en ese Congreso extraordinario que algunos vienen pidiendo y que esas primarias no ha silenciado, solo postergado. Para entonces, García Page cree que es más importante recuperar el mejor programa que hizo el partido antes del Congreso que eligió a Zapatero, que construir un programa nuevo, y, sin ahorros políticos en la caja, revisar la estructura que mejor ha resistido el partido y el programa que llevó al cambio de Gobierno aunque nadie lo daba por seguro. Habla de enredo cuando Bono, y él a su lado, comenzaban a sumar mayorías sociales y electorales en una Castilla-La Mancha donde gran parte de la población ascendió a la clase media votando PSOE, hasta que el miedo les llevó a la boca del lobo, porque el miedo a la pobreza es mayor que el zarpazo de la bestia.
Cree que el PSOE comienza a encontrar su espacio, con la vuelta de la confianza y el espacio que el PP esta dejando en sus manos aunque, como Felipe González marcó hace pocos días en Bilbao, el PSOE debe querer ser la mayoría que consiga echar al PP con ayudas de otros. Pero esa tensión por ser la referencia mayoritaria, reclama García Page, debe darse en todos los territorios por igual. Al final, aunque Patxi López le pide que vuelva a situarse en lo que le llevó a Euskadi –hablar de crisis y ayuntamientos- y que hable de economía, Emiliano pega el salto y habla de Cataluña, de los errores y los antagonismos y de antibiótico para las inflamaciones del corazón, porque el PSOE sólo puede combatir con músculo político y lo demás se podrá resolver con dinero.

Emiliano García Page no será candidato en primarias; es el cocinero que está moviendo, con el oficio de maestro, la estrategia de Bono para las primarias, donde quiere jugar con ideas y no con nombres como hacen los demás. Será el guardián de las esencias que Bono intenta recuperar desde su retiro de la Vega toledana, donde el Cristo de Inés Vargas sigue apoyado en su hombro para que se noté que Bono es un hijo predilecto. por si algún día vuelve a entrar en Ferraz sin que le pidan el DNI. Emiliano, con los textos fundamentales en la mano, estará en el otro lado de la puerta, esperando su hora.


Artículo publicado en Diario de Noticias de Álava            30 enero 2014