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domingo, 20 de octubre de 2013

Patxi Zabaleta: “ETA no se debe disolver mientras quede un solo preso en la cárcel”


Esta entrevista ha sido publicada parcialmente en el diario digital Zoom News el dia 18 de octubre de 2013. Esta es la conversación completa mantenida con Patzi Zabaleta, lider de Aralar y parlamentario navarro.

Wikipedia ya ha perdido el hilo de las desavenencias de Patxi Zabaleta allí donde esté siempre, pero él cree que falta perspectiva sobre todo lo que el mundo se mueve en su Euskal Herria. No le importó despegarse de quienes guardaban silencio ante la lucha armada e impulsó la creación de Aralar para defender esa izquierda abertzale agrupada en la que él cree y que no ve bajo el paraguas de Sortu, sobre los que hila fino. Acusa a la Geroa Bai de Uxue Barkos de ser el caballo de Troya del PNV, su franquicia, y afirma que Navarra ha sido siempre la trinchera de la corrupción estatal, con unos y con otros. Cree que las decisiones unilaterales de ETA hacia el final tienen más valor que la negociación con el Gobierno de Madrid  y afirma que la paz ya está instalada al 90% o más.

Estar metido en veinte jardines a la vez forma parte de su personalidad, pero también de su historia. Patxi Zabaleta (Leitza, Navarra, 1947) es el referente de la izquierda en navarra, de la oposición a ETA desde la izquierda y quien mejor suele predecir (desde las sensaciones, dice) los pasos de la banda armada. Estuvo en la formación de Herri Batasuna, se desmarcó de ellos para condenar la lucha armada de ETA y nació Aralar; se asoció con los independientes navarros para crear Nafarroa Bai, se separaron; fue a las elecciones vascas con EH Bildu y volverá a hacerlo con ellos cuando Yolanda Barcina decida convocar los comicios navarros; vio cómo tres de sus parlamentarios vascos disidentes salían por querer participar en la Ponencia de Paz y Convivencia… Le parece lógico que toda esa carrera finalice formando piña con una fuerza de izquierda abertzale mayoritaria en Euskal Herria pero la Aralar navarra vive duras tensiones por las condiciones de esa relación de futuro con EH Bildu. Su bola de cristal es la observación, según dice, pero se anticipa a los demás pidiendo el final de ETA, el desarme y anunciando que la banda volverá a dar pasos unilateral, pese a lo que denomina como “la crueldad” del Gobierno de Rajoy.

LA IZQUIERDA ABERTZALE
¿El  final de ETA traerá consigo una izquierda abertzale agrupada?
Eso buscamos en Aralar. El espacio político de lo que denominamos izquierda abertzale es un espacio plural, diverso, pero es un solo espacio. Es importante repetir esa constatación a menudo, su diversidad, porque si no se respeta provocará la jibarización del espacio, y en el mundo moderno todos los partidos que se presentan a la sociedad, incluidos socialistas y socialdemócratas, son expresión de una diversidad con unos comunes denominadores. Ese es el porvenir de la política.
En el ámbito abertzale pienso que el nacionalismo no es una ideología, lo hay de izquierdas y de derechas. Se da la circunstancia de que hoy en Navarra el espacio del centro derecha no está ocupado por el PNV, sino por UPN, pero existe esa pugna y el PNV, a través de Geroa Bai, pretende entrar en Navarra, lo cual es completamente legítimo. Pero la izquierda abertzale tiene que configurarse como una izquierda plural llamada a ser una de las grandes fuerzas de Navarra, como en este momento ya lo es.
¿A base de coaliciones o con una organización única? 
En principio de coaliciones. Yo participé en la creación de Herri Batasuna, que comenzó siendo una coalición y después paso a ser una organización unitaria, con todos sus problemas.
¿Bajo el paraguas de Sortu?
Creo que no. Sortu es un partido que, como nosotros mismos, tendrá que evolucionar y hay sectores importantes de la izquierda abertzale que aún no han sido atraídos a esta coalición y que están ahí fuera, por la derecha y por la izquierda. Pero también existen algunas tentaciones que en su día fueron una lacra, como el vanguardismo que defendía ETA poli-mili (prioridad de lo militar sobre cualquier decisión política), hoy fuera de la realidad.
Mirando un poco hacia el futuro, tendrá que existir un reconocimiento de la pluralidad y en esa vertebración de la fuerza de la izquierda abertzale los comunes denominadores tienen que ser los principios, los valores de una izquierda plural, pero de izquierda. Y si eso es así, se repetirá la historia de la formación de Herri Batasuna y, en ese sentido, se irá consolidando una fuerza que represente a ese sector de la sociedad  abertzale y de izquierdas que sociológicamente es mayoritario, aunque políticamente no lo sea.
¿Ese futuro de la izquierda abertzale no pasa por el fin de ETA?
La izquierda abertzale del futuro se va a parecer mucho a lo que hemos defendido en Aralar, ideológicamente hablando. Y, lo más importante, lo que está permitiendo que estemos dando estos pasos, con todas sus dificultades y contradicciones, es el hecho de que se produjo hace dos años el cese definitivo en el uso de la violencia. Había que quemar naves y arriesgar todo para ese objetivo. Y eso hemos hecho.
Ese es el punto crucial. Aún faltan temas que resolver, si, como el desarme, pero son temas secundarios. El PNV comete un grave error al querer sustantivar esos temas como si fuesen los trascendentales. Lo trascendental era el cese definitivo en el uso de la violencia para siempre. Esas otras cuestiones son importantes y hay que arreglarlas, como el tema de la política penitenciaria y la derogación de las medidas especiales; es decir, lo que ya está recogido en el Acuerdo de Guernica, que supuso un cambio trascendental en la vida política.
¿Y el futuro de Aralar? ¿Acabará, como dicen, en las garras de EH Bildu?
Las condiciones políticas han cambiado y seguirán cambiando y hemos hecho nuestra aportación a la creación de ese futuro, que va a ser un futuro en paz, reconociendo el principio de la pluralidad social muy ampliamente. No tenemos miedo a ser tragados cuando la realidad que se está construyendo está muy en sintonía con lo que nosotros hemos defendido

EL FIN DE ETA
¿ETA sigue al mismo camino que los poli-milis hace décadas, pero muchos años después y con más de 800 muertos en la espalda?
Creo que no. Los miembros de ETA político militar escenificaron un final completamente diferente. La palabra más importante del Acuerdo de Gernika, para mi, es la de unilateralidad y ese concepto significa una decisión política sin contraprestación. Pero también quiere decir que si ETA comenzó por motivos políticos, tiene que acabar también por motivos políticos
El propio Otegui ha dicho que había que desterrar el concepto político-militar, y eso es lo que se está haciendo. Son dos finales diferentes, aunque he dicho varias veces que la paz siempre llega demasiado tarde porque deja en el camino muchas cosas, y esa verdad es aplicable a todas las ETAs.
¿Continuará ETA esa línea de decisión unilateral?
Sin ninguna duda y, entre otras razones, gracias a la ineptitud y la crueldad del Gobierno central. Si el Estado no quiere dialogar, y deberá dar sus pasos, ETA los tiene que dar a cambio de nada, unilateralmente. Uno de ellos es el desarme, que espero que se produzca pronto. Tengo esa sensación de que será así, pero ninguna prueba para afirmarlo. De esa manera no estaremos condicionados en el futuro para renunciar a nada. Iría en contra nuestra que el Gobierno de Madrid quisiera dialogar, aunque el diálogo siempre se debe exigir.
¿Todo lo que falta es tan simple como que ETA se disuelva e interior solucione la cuestión de los presos?
ETA no se debiera disolver mientras quede un solo preso. ETA tiene que desarmarse y convertirse en una entidad civil que asuma las responsabilidades de su historia. Con la disolución ¿en manos de quién quedan esas responsabilidades?. ¿Cómo si no se autentifica la disolución?. Si deja de existir no hay nada que autentificar.
La conversión de ETA en una organización civil originaría una posible interlocución en algún momento para lo que fuera necesario y, si no, esa interlocución no va a existir. El IRA no se ha disuelto y eso que tenía nombre de ejército.
En cualquier caso, la disolución no ofrecería ninguna ventaja y generaría una situación surrealista: personas encarceladas por pertenecer a una entidad que no existe.
¿Es un riesgo que se llegara a instalar la paz sin haber cerrado el proceso?
La paz está implantada en más de un 90 por 100 y la sociedad tiene ya la sensación de que está en paz. Acelerar cualquier decisión a este respecto no tiene mayor justificación que las prisas de algunos, salvo cuando afecta a derechos humanos y personales, como los de los presos, los escapados o las víctimas en el sentido verdadero de la palabra víctima, no en el de grupúsculo de extrema derecha, que es lo que hacen algunas asociaciones.

EL PERDÓN
¿Cree que es imprescindible el perdón?
El perdón es una cuestión subjetiva. Cuando se da debe ser bienvenido, pero no se debe establecer como requisito legal y jurídico. También el arrepentimiento es un concepto subjetivo; cabe en la ética, en la religión, en la moral individual, forma parte de la autocrítica, pero todas esas cuestiones ni se escriben ni se pueden escribir en el Código Penal porque si comparamos con otros hechos del código Penal en cuanto al perdón o el arrepentimiento, nos encontraríamos con que una actitud personal y subjetiva trasciende a las normas penales. No tiene sentido. Cuando se produce hay que tomarlo en consideración, pero no como requisito de nada, porque lo harían todos y dejaría de tener valor.
¿Confía en que algún día todas las víctimas tengan la misma consideración?
El esfuerzo tiene que ir en ese sentido. El ejemplo de la guerra del 36, que aún colea, es un ejemplo de tragedia de tales dimensiones que sólo eso ya debería valer para trabajar en este sentido. Tomás Caballero es víctima y Germán Rodríguez también, y eso ha calado profundamente en la sociedad, aunque las “jefaturas” políticas no lo admiten, pero la sociedad si.

NAVARRA
¿Van a repetir en Navarra la alianza electoral con EH Bildu que aplicaron en Euskadi?
La previsión es que en Navarra habrá una izquierda y una derecha abertzale y aunque en ocasiones esa derecha está disfrazándose patéticamente de izquierda. Geroa Bai, como franquicia del PNV, va a ser el germen de una derecha nacionalista en Navarra y eso es positivo. Y enfrente tiene que haber una izquierda más o menos amplia pero plural y ese debe ser el futuro de la izquierda abertzale.
En el reciente debate del estado de la Comunidad de Navarra usted fue el único que le habló de corrupción a Yolanda Barcina.
Me dolió quedarme solo. El tema de la corrupción en Navarra es endémico, permanente y brutal en el condicionamiento de toda la modernización económica y social de esta Comunidad. La corrupción estatal siempre ha tenido una trinchera en Navarra, además de las específicas de aquí.
El archivo de la causa de las “dietas de Caja Navarra” es el final del caso general sobre la Caja?
Le ha dado un golpe muy grande al caso, que era mucho más que lo referente a las dietas. El caso es un ejemplo de cómo la corrupción estaba instalada en la gestión. Hasta el Tribunal Supremo hablaba de la actuación de personas Su secretario general se postula como
Jusaticia ha dejado de actuar, una vez mtema general de la Caja?ue coger competencias maypúblicas como si fuesen privadas. Eran temas muy claros a mi juicio, pero la Justicia ha dejado mucho que desear, una vez más.  

PAIS VASCO
¿El PSE-EE le debía algo al PNV como para garantizarle la legislatura?
Lo ha hecho por su propia conveniencia. El Partido Socialista se encontraba fuera de los cargos institucionales y en una situación muy incómoda y, para hacerse valer como fuerza importante, le ha venido bien el Pacto. Pero eso tiene sus pasivos. El PSE-EE le ha regalado al PNV más de lo que ha recibido.
¿Ese pacto ha descolocado a la izquierda abertzale en el País Vasco?
El pacto ha convertido a EH Bildu en la alternativa y es una situación muy importante y cómoda y de gran futuro. Es una gran baza para EH Bildu, aunque no podrá formar parte de esos pactos. Urkullu es un rehén de lo que haga el PP como, en su época, de lo que hacía Zapatero. También al PP, pese a su bajón en las elecciones, le viene bien estar codo con codo con el PNV y el PSE-EE.
Pero el pacto no es sobre fiscalidad, porque los temas fiscales esenciales, como el impuesto de patrimonio, no se tocan. La fiscalidad es la escusa para llegar a acuerdos y todos ellos se han unido porque les beneficia de alguna manera. Para EH Bildu el pacto tiene algunos pasivos, pero muchos más activos.
¿Será viable ese cambio de la “arquitectura del entramado institucional” de Euskadi que defendía Patxi López?
La Ley de Territorios Históricos es retrógrada, está anticuada y, además, adolece de muchos defectos. Siempre le ha venido bien al PNV, pero incluso el PNV tiene que irse alejando ya de ese marco. El planteamiento ya lo hizo Eusko Alkartasuna (EA, hoy en alianza con EH Bildu) y fue el origen de su ruptura con el PNV. No es sostenible un entramado administrativo tan repetitivo como es el de la CAV. Hay que “adelgazar” esa estructura para dejar espacio a temas y servicios comunes ahora triplicados. La Ley de Territorios Históricos fue un retroceso desde el principio y ahora ese retroceso es cada vez más grave. Las Diputaciones tenían la legitimidad histórica e institucional, pero es evidente que debe que ser sustituida por la del Gobierno vasco, que tiene que coger competencias mayores. El “concierto” es un ejemplo de qué hacer, porque antes lo firmaban individualmente las Diputaciones.

PERFIL


Patxi Zabaleta, (abogado, Leitza, Navarra, 1947) es a la izquierda abertzale como el aceite a las salsas, un ingrediente imprescindible y esa habilidad no deja de ser un misterio porque su presencia suele tener el efecto de la guindilla. La participación como secretario general de HASI de Navarra en la creación de Herri Batasuna a finales de los 70 le llevó a ser miembro de la dirección, la llamada Mesa Nacional de HB, hasta 1982, y entre 1987 y 1996, pero el “crítico” de HB ya había dejado clara su postura en contra de la lucha armada de ETA, a favor de una estrategia política no supeditada al dictamen de la banda y de que los cargos electos de HB estuvieran presentes en las instituciones; una ausencia que permitió elegir a Miguel Sanz como presidente del Gobierno de Navarra al no asistir los parlamentarios de HB.
El asesinato de Miguel Angel Blanco provocó una resonada condena por parte de Zabaleta, saliéndose así del criterio oficial de su organización, aunque siguió siendo su cabeza en Navarra. Ha encontrado un hilo conductor en su vida política, la pluralidad y la reflexión, como bien puso de relieve en el reciente debate del estado de la Comunidad foral de Navarra. Pero sus adversarios le acusan de inflexibilidad como dirigente. La historia más reciente de Zabaleta viene jalonada, tanto en Euskadi como en Navarra, de desencuentros, bajas y rupturas, sea con los miembros de Aralar en el Grupo Parlamentario de EH Bildu en el parlamento de Vitoria y a cuento de la Ponencia de Paz y Convivencia; sea con motivo de las desavenencias con los independientes de Nafarroa Bai que, enfrentados a Zabaleta, crearon Geroa Bai y le disputan ese espacio de la izquierda navarra con Uxue Barkos como líder más emblemática.
Cuestión aparte son sus frías relaciones, no confesadas, con Sortu. Zabaleta impulsó la separación de Aralar de HB cuando esta se convirtió en Batasuna, hoy Sortu, por lo que le llovieron todo tipo de críticas y acusaciones. Prudente respecto al papel de los exbatasunos en el futuro, se puede entender que el escenario que él prevé a medio plazo es el de dos organizaciones diferentes, EH Bildu y Sortu, eso que él llama “una izquierda plural”, en la Euskal Herria común.




domingo, 29 de septiembre de 2013

Paul Rios (Lokarri) (y II): "No veo grandes diferencias entre que ETA se disuelva o no"

Esta entrevista con Paul Rios, coordinador de Lokarri, tuvo lugar en la sede de ese movimiento social en los mismos días en que se cerraba el plazo para que partidos políticos y organizaciones sociales hicieran sus aportaciones al Plan de Paz y Convivencia que el lehendakari Urkullu presentó en el Parlamento vasco. Esta es la segunda parte de dicha entrevista.

Una parte de la conversación fue publicada el día 26 de septiembre de 2013 en el diario digital "Zoom News". 


“La violencia de ETA ha terminado, pero yo no soy una persona amenazada”

¿Es usted imbatible frente al desánimo?”
Yo también me desanimo y, en algunas ocasiones, me aburro. El tema del proceso de paz en Euskadi ya huele a rancio. Pero hay que tener perspectiva. En el año 94 se produce la tregua del IRA, comienza el proceso de paz… pero hasta el año 2007 no se forma el gobierno en Irlanda del Norte, y el proceso de reintegración de presos terminó en 2001. Hace falta tiempo, las cosas no cambian tan rápido. Lo que ha sido una frustración es que, teniendo tan buenas condiciones para que todo hubiese avanzado más rápido, pues al final está costando.
Los foros de Lokarri son un claro en el bosque para que se asomen los que estuvieron embozados detrás de las ramas. ¿El objetivo es estar en el centro del acuerdo de paz o propiciarlo?
Propiciarlo. El proceso de paz aquí está siendo bastante innovador. Hemos criticado cuando se han tratado en conversaciones secretas entre el Gobierno y ETA cuestiones que afectan a la sociedad vasca. Esas conversaciones son muy efectivas, pero son bastante antidemocráticas. Los procesos de paz se entienden como una negociación entre el grupo de turno y el gobierno de turno. ¿Y la sociedad qué? El proceso de paz no es para ellos dos, sino para el conjunto de la sociedad. Hemos apostado porque la sociedad vasca tenga su protagonismo en este proceso de paz y favorecer que haya consensos.
¿Sería un error que la paz se extendiese sin obtener el correspondiente “label” (sello vasco de calidad)?
Coincido en que la sociedad nos saca cinco cuerpos de distancia. Hay mensajes integradores en la inmensa mayoría de la sociedad, el gran problema está en esa parte de la sociedad que no está en esa clave y en la dificultad para ponerle un marchamo de calidad a todo eso, desde el Parlamento, los gobiernos, etc. Al final, estas evoluciones sociales tienen mucho peso y llevan a situaciones en que, gusten o no, se tienen que producir esos cambios. Tengo una doble sensación: Es cierto que hay una parte muy importante de la sociedad que ha desconectado ya de esta cuestión, ni ha sufrido ni sufre personalmente, tiene otra preocupación que es la de la crisis.
A nivel social está claro que ETA se tiene que desarmar, tiene que cambiarse la política penitenciaria, reconocer a todas las víctimas que han vivido vulneraciones injustas sobre derechos humanos, que la vida política no esté en claves de enfrentamientos continuos sobre los mismos temas…. Pero en la práctica esos grandes titulares están llenos de matices intereses y es ahí donde se generan los problemas.
Septiembre era el mes previsto para que la Comisión de Verificación emitiese un nuevo informe sobre la situación. ¿Sabe si lo van a hacer? ¿Hay materia?
Coincido con ellos en que ya está cumplida la labor que tenían asignada. Yo solo me planteo un escenario viable: para que se desarrolle un proceso de desarme y que puedan ayudar en el diseño de ese proceso.
La seguridad de que la amenaza de la violencia se ha terminado solo se podrá dar con un desarme pleno, bien diseñado, desarrollado y culminado. Está claro, desde mi punto de vista, que la violencia de ETA ha terminado, pero yo no soy una persona amenazada. Si nos ponemos en la piel de una persona amenazada que escucha las dudas de la propia ETA, entenderemos su posible preocupación. Hay que tener garantías de que eso no va a volver a suceder. Luego está el debate de si se tienen que disolver o no. Viendo lo que ha sido la experiencia del IRA, que están disueltos técnicamente pero no de manera oficial, no veo gran diferencia entre que se disuelvan o no. Lo que está claro es que tienen que darse esas garantías, que ahora no las hay. Tanto el Gobierno como ETA han pasado mucho tiempo mirando a ver qué hacía cada uno, sin mirar lo que la sociedad vasca está necesitando para consolidar un proceso de paz.
¿Desarme o disolución?
Lo que tengo claro es que no se van a disolver antes de desarmarse y de tener claro qué va a pasar con los presos. Entiendo a quienes desconfían del desarme, pero si se hace bien dará muchas garantías y seguridad. La fórmula para disolverse ha variado en según qué sitios: Fundaciones, integración en la actividad política democrática…..

“El IRA pidió disculpas por el daño a todas las víctimas”.

No parece fácil que ETA vaya a pedir perdón, como se le pide. ¿Terminarán por hacerlo los presos?
En clave realista, creo que no. Me refiero a la generalidad. Sí, si las cosas se hacen bien y se ponen en marcha las condiciones que puedan llevar a algunos a pedir perdón personalmente. Tanto ETA como los presos que han causado daños personales deberían tener más empatía hacia las víctimas. Entre el perdón o justificar lo hecho hay otras cosas que se pueden decir y hacer, reconociendo el dolor, que ha sido muy grave y doloroso para las víctimas. Y eso es lo que se echa en falta en sus declaraciones. El IRA pidió disculpas por el daño a todas las víctimas.
Recomendaba usted paciencia ante el supuesto anuncio por ETA de su autodisolución. ¿Cuánta paciencia más?
Nuestra propia experiencia nos da pistas. La situación actual me recuerda mucho a lo que sucedido en 2010, cuando la “Declaración de Bruselas”, en la que Premios de la Paz pidieron el alto el fuego y ETA lo hizo ocho meses después. En ese tiempo ETA se preguntaba si el alto el fuego era garantía del proceso de paz. Brian Curry les contestó que no había garantías de que hubiese un proceso de paz, lo que si estaba garantizado es que sin alto el fuego no se iniciaría ese proceso. Ahora estamos con unas claves similares. ETA quiere desmarcarse y lo quiere hacer en unas conversaciones con el Gobierno. Lo que se le dice es que, aunque intervenga el Gobierno de Madrid, con quien tiene que hablar es con la sociedad vasca y cuantas más personas e instituciones quieran participar mejor; luego se verá cual es el reparto de papeles.

Viendo que ETA está dispuesta a contrastar lo que se dice en las recomendaciones con quienes impulsamos el foro social y otras actores sociales y políticos que se sumen, si se inicia ese proceso creo que podríamos llegaríamos a las elecciones de 2015 habiéndose producido ya un desarme de ETA.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Paul Rios (Lokarri) (I): “Lo del proceso de paz en Euskadi ya huele a rancio”

Esta entrevista con Paul Rios, coordinador de Lokarri, tuvo lugar en la sede de ese movimiento social en los mismos días en que se cerraba el plazo para que partidos políticos y organizaciones sociales hicieran sus aportaciones al Plan de Paz y Convivencia que el lehendakari Urkullu presentó en el Parlamento vasco. Una parte de la conversación fue publicada el día 28 de septiembre de 2013 en el diario digital "Zoom News". Esta es la primera parte de dicha entrevista

Al PNV le ha venido bien que el PSE-EE se desmarque de la Ponencia de Paz y Convivencia del Parlamento Vasco. Y también al movimiento ciudadano por el proceso de paz Lokarri (antes Elkarri). Desde ambos lados avanza el Plan de Paz de Urkullu y va recogiendo apoyos, incluso de Lokarri, que trajo a Euskadi a los mediadores 
internacionales y ha sentado las bases para el final de ETA. La sociedad vasca está pasando hoja y Paul Rios, coordinador de Lokarri, cree que el desarme de la banda puede llegar antes de las elecciones de 2015.

El lehendakari Urkullu recogió el guante que su antecesor, Patxi López, le había dejado en la mesa en forma de Ponencia parlamentaria sobre Paz y Convivencia, pero quiso marcar su impronta en esa vuelta al poder y avanzó un Plan con el mismo nombre, Paz y Convivencia, sin esperar a que la Ponencia elaborase el suyo como era de esperar. El lehendakari quiso abordar por dos caminos diferentes, el Parlamentario y el de la sociedad en general, las posibilidades de establecer consensos sobre la paz y principios para el día después.
Lo cierto es que la paz se ha instalado en Euskadi por delante de la capacidad de reacción de los partidos políticos y ya se vive una primera consecuencia: la Ponencia parlamentaria ha quedado dormida por la variable estrategia de quienes fueron sus impulsores, el PSE-EE, mientras EH Bildu y sus seguidores no cambien de actitud en la calle y en sus declaraciones, además de que el PP, tras la marcha de Basagoiti, también haya dado marcha atrás.
Curiosamente, quienes comandan ahora ese barco varado son el PNV, que se sumó a la ponencia siguiendo la estela de la iniciativa socialista, y EH Bildu, que votaron en contra.
En público, el PNV cuenta su malestar por el abandono socialista, porque en su visión del final de ETA entiende que el Parlamento debe jugar un papel esencial como punto de encuentro para un consenso que aún parece lejano. Pero también porque el Parlamento tendrá que ser, de una u otra forma, con Ponencia o con el Plan de Urkullu, donde cristalicen las iniciativas sociales que se han puesto en marcha con ese objetivo. Eso mismo opina Paul Rios, coordinador de LOKARRI (“lo que sirve para unir”). Urkullu mima la prudencia de quien hizo responsable para este cometido: Jonan Fernández, y los apoyos que Lokarri, antes Elkarri, viene prestando a la causa; un movimiento social por el consenso y el final del proceso de paz en el que el propio Jonan Fernández jugó un papel destacado.
Lokarri, junto con Bake Bidea, puso en pie el denominado Foro Social y el seminario “Diálogo y convivencia” celebrado en San Sebastian. Es a partir de esas iniciativas cuando se comienza a hablar y toman protagonismo los denominados “mediadores internacionales”. Con la Ponencia del Parlamento aparcada, Lokarri y el Plan de Paz y Convivencia del gobierno del PNV han comenzado a ir de la mano dando fuerza a ese instrumento, el Plan, que debería volver al Parlamento con un nivel importante de consenso aunque el PP y UPD ya han manifestado su rechazo. Esa es la segunda consecuencia, la del protagonismo del Plan del PNV.
Las recomendaciones del Foro Social que organizó Lokarri parecen haber encontrado eco en el Plan de Paz de Urkullu y, lo que es más trascendental, dichas resoluciones están sirviendo como referencia a la izquierda abertzale desde que, ya antes del verano, comenzaron a pedir abiertamente la disolución de ETA como condición previa para poder hablar de proceso de paz alguno.

“Está faltando una cierta audacia para construir el futuro”

Paul Rios (Foto Javier Hernández / El País)

Parece sorprendente que, después de 15 años de bronca, el pacto suscrito entre el PNV y el PSE-EE no haya citado ni una sola vez la cuestión de la paz y la convivencia en Euskadi.
Parece que hay menos miedo en llegar a acuerdos sobre empleo, crisis o economía, porque todos saben de antemano cual puede ser, más o menos, el escenario de encuentro, pero con la paz y la convivencia hay mucho miedo a llegar a acuerdos porque no se sabe muy bien dónde se puede llegar. Se sabe que, llegando a pequeños acuerdos en la Ponencia parlamentaria, luego en algún momento hay que llegar a grandes acuerdos y sobre temas que son muy delicados, como puede ser, por ejemplo, el tema de los presos. Ese temor al tipo de acuerdos necesarios y si el electorado de cada uno los va a respaldar, hace que algunos prefieran quedarse más cómodos donde estaban Eso está haciendo de freno a todo lo relacionado con paz y convivencia.
En el debate político actual hay tres grandes ejes: autogobierno, paz y crisis. Si ya hay acuerdo en la relativo a la crisis, en los otros dos habrá oposición y tensión política, porque cada partido querrá marcar su terreno.
¿No está cojo el proceso sin la ponencia de Paz y Convivencia del Parlamento?
El Foro puede ayudar a buscar acuerdos y consensos sobre política penitenciaria, pero es en las instituciones donde se deben materializar y consolidar, máxime cuando algunos partidos o sectores no han querido participar en las discusiones de este Foro.
Me resultaba llamativo que, no hace muchos meses, algunos partidos que no participaron en la Ponencia de Paz decían que la izquierda abertzale no querían esa Ponencia y que todo el dialogo se hiciese fuera del Parlamento y ahora la Ponencia es lo que no les gusta. Estás provocando lo que querías evitar. Y más aún, que todo esto ocurra por una palabra: “deslegitimación de” terrorismo o violencia. No tiene medida lo que está sucediendo en la Ponencia del Parlamento. Confío en que esto suponga un replanteamiento, un trabajo más discreto sobre unas mínimas bases y, cuando se haya recuperado el diálogo, volver con los trabajos. Falta una pata fundamental de lo que tiene que ser la convivencia.

“La realidad que vemos huele a naftalina”

Josean Pastor (PSE-EE) afirma que la sociedad está muy por delante de los partidos políticos respecto a la paz y los presos. Parece que ya hay una cierta resignación sobre el pasado y nada sobre el futuro.
Es sorprendente, pero hay encuestas que dicen que más del 70% de la sociedad considera que ha habido cambios en las medidas sobre política penitenciaria. Esa es una mayoría social enorme. No hay que hacer juegos malabares a la hora de buscar una solución sobre los presos. El propio lehendakari Patxi López presentó en enero de 2012 una serie de propuestas y reflexiones sobre la paz y la convivencia y, entre otras cuestiones, hablaba del acercamiento de presos, excarcelación de presos incurables y poner en marcha un proceso de reintegración social. Simplemente con eso habría mimbres para un consenso. Pero es muy diferente hacer esa declaración convencido de lo que propones y gobernando que cuando tienes que llegar a acuerdos con otras formaciones políticas. Creo que es ahí donde se genera cierto temor. A mi me sorprende que, por ejemplo, en marzo de este año se llegue a un acuerdo sobre un párrafo relativo al daño causado, la memoria y reconocimiento de todas las víctimas, etc., y parece que a dia de hoy hasta eso no sería ya factible.
Creo que es necesaria una reflexión profunda sobre el método con que se ha venido trabajando en la Ponencia, lo de ponerlo todo en los focos de los medios de comunicación; todo muy transparente, pero no se si es un método adecuado para poder hablar. También habría que hacer una reflexión profunda sobre la responsabilidad que tienen ahora mismo los partidos políticos y que no están cumpliendo.
¿Vencerá la idea de la estrategia policial y penitenciaria frente a la de negociación?
La estrategia de lo policial en el final de ETA no arregla algunos de los problemas centrales que tenemos sobre la convivencia. Hay quien dice que sobre la convivencia no hay que trabajar nada, que basta con que ETA entregue las armas y la izquierda abertzale pida perdón. Eso es un parapeto para evitar los debates que hay que hacer sobre cuestiones de fondo. La realidad que vemos huele a naftalina. Que hagan una relación de acuerdos y desacuerdos y trabajar sobre esas bases. Comprobaremos si el problema es la Ponencia o la estrategia de cada uno.
Este parón actual no parece bueno.
El parón es transitorio, indudablemente, pero el Gobierno del PP está incurriendo en una grave irresponsabilidad, no hacia ETA, sino con la sociedad vasca. La sociedad ha dicho con claridad que el Gobierno debe aportar, ayudarnos; y no nos está ayudando. Está utilizando la excusa de ETA, el desarme y eso, para no afrontar una cuestión que es importante para nosotros. Más allá de esto, también es cierto que hay una falta de responsabilidad general; no somos conscientes de que lo que no sepamos hacer ahora va a ser mucho más difícil poder hacerlo después y, en el futuro, los problemas que dejes abiertos va a seguir generando problemas. No me puedo imaginar que dentro de diez años estemos aquí hablando de víctimas que no han sido reconocidas o que no haya cambiado en nada la política penitenciaria o que ETA siga existiendo. Este es un escenario al que no se debería llegar. 
Está faltando una cierta audacia para construir el futuro. Personas que conocen procesos de pacificación coinciden en que es muy cómodo mantener lenguajes y actitudes del pasado, lo difícil es cambiarlas, y eso es lo que está faltando.