domingo, 11 de noviembre de 2012

En tu nombre: Queta


Venía amarrada al miedo
los brazos sobre el vientre
para frenar el vértigo del cuerpo
el vértigo del miedo
-o la fuga del escaso ánimo-.

Hace tanto tiempo que vive conmigo
y nunca vi un temblor igual
sino en el temblor de su caricia
la ternura del adiós de siempre
o el abrazo inmediato de otros días.


De cuando en cuando
las vidas van y vienen
o nosotros volamos de país a país,
y en esas horas de equilibrio
desasosiego e incertidumbres
ella siempre está en el final de la pregunta,
en el punto justo del envite
el espaldarazo y soplo de alivio en los oídos.

Descubrimos juntos las hortensias sin olor
y la vida sin agua de las flores,
escuché en silencio su queja
callada y dolida
y vomitamos juntos contra el olvido,
unimos los minutos que nos unieron
y esperamos pacientes el sosiego.

Queta vino hasta la casa
y cambió la luz.
Todavía vivo el resplandor
sobre las horas,
el calor recuperado de esos días.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Uno de los nuestros

La tierra hierve a veces bajo los pies de la sociedad como un volcán a punto de reventar la superficie; los chorros de vapor o las pozas ardientes solo son síntomas, como citas turísticas, de lo que por dentro ocurre. La sociedad hierve a veces como un enorme globo de goma al que miramos sorprendidos, embelesados, asustados, porque aún no haya hecho explosión en nuestras propia cabeza. El mundo y la sociedad poseen mallas de contención y relojes invisibles que permiten soltar presión como si fuese un divertimento o dejar escapar aire para un revoloteo de corto recorrido. Controles propios para que nada se extinga y pueda seguir existiendo.

Berlin 2012.  Ante el monumento al holocausto nazi de homosexuales y lesbianas






Ni las mayores crisis, ni los peores desastres han conseguido hasta ahora, desde aquel ignoto big bang que, dicen, transformó nuestro universo llevándonos hasta lo que hoy somos, no han conseguido echar abajo al refrán gallego de "nunca chove que non escampe" o, lo que es igual, "no hay mal que cien años dure". De cuando en cuando avanzamos, sorteamos las mallas que atenazan el mundo y conseguimos hacer que el aire huela de forma diferente, que las sociedades introduzcan formas de entender, ver y aceptar que algunos tabúes no son hijos de las creencias religiosas ni tampoco descubrimientos científicos. Que, en el fondo, el ser humano es menos complejo de que lo que parece, si le dedicásemos un segundo más a conocerlo. Sería fácil hacer que la sociedad avanzase de forma menos traumática, de que conceptos más profundos que los convencionalismos, como la libertad, la igualdad, la equidad como marco para la justicia real no suenen a discurso político de oportunidad, sino a la base común de nuestra vida en convivencia, tan normales, tan sin excepcionalidad como que los árboles pierden y recuperan las hojas cuando toca, o que cada 24 horas el día cambia en el calendario con la naturalidad de la mano que pasa la página o cambia la tecla del móvil.

Aún calienta el aire de esa explosión aparente que ha significado el rechazo por el Tribunal Constitucional del recurso presentado por el Partido Popular a la Ley que, la presentara quien la presentase, traslada al terreno de lo natural, de lo razonable, de lo humano, la posibilidad de que un hombre y una mujer tengan iguales derechos ante la ley que un hombre y otro hombre o que una mujer y otra mujer para contraer o deshacer su convivencia bajo un contrato civil de matrimonio. Una ley que venía aplicándose desde que fue promulgada hace siete años y que, siete años después de esa fecha, el Tribunal Constitucional ha tenido a bien darle carta de normalidad constitucional. Han sido precisos siete años para quitarse de encima una espada de Damocles que razones políticas, discrepancias, visceralidad, demagogia o conveniencias personales sostenían sobre la cabeza del conjunto de la sociedad,. fuese cual fuera la postura de cada cual respecto a dicha ley.

Con seguridad, la sociedad explosionó antes que sus gobernantes en este país, y son muchos más de siete años los que viene rugiendo esa presión hasta la explosión mediática de ayer. Muchos más años que el tiempo de la copa de cava de hace 24 horas. Porque ya hace muchos más años que la sociedad, norte, sur, este, oeste del país, habían convertido en cultura de civilización lo que era una excepcionalidad para la España oficial.

Con seguridad también hay mucho de carga personal en esa decisión del Tribunal, de particularidades y razones individuales en el posicionamiento de cada cual, aunque estemos acostumbrados a agrupar buenos/malos según quien juzgue a los que juzgan. No hay una razón de genero que pueda socavar las demás razones para la libertad individual. Cualquier homosexual, lesbiana, heterosexual es una parte individual de esta sociedad que a duras penas alcanza cotas mayores de libertad contra vientos y tempestades. Ese contraste, ese choque que llamamos cultural, otras veces ideológico, la mayoría de las veces regado de creencias, es el ruido de hoy ante una libertad reclamada a destajo desde hace tantos años, conquistada a escalones sin desánimo y, al fin, convertida en hecho social por encima de leyes y legisladores.

Hay conquistas tan duras como el pedernal, pero aún por entre las grietas más estrechas, la presión de la vida, de la libertad, hace algunos días más nuestros y menos parte de la negra historia que nos ancla.

domingo, 28 de octubre de 2012

PSE-EE: Sin suelo


Cuando la radio anunció que los seguidores de EH-Bildu habían comenzado a entrar en el polideportivo de La Casilla, en Bilbao en la noche electoral de Euskadi, a los más o menos viejos del lugar el estómago se les dio la vuelta, como si hubiese frenado en seco aquel taxi que los llevaba hasta el hotel para vivir los resultados electorales. Comprendieron de sopetón que muchas cosas habían cambiado en un período de tiempo que parecía corto, el que va desde las manifestaciones de los 1 de mayo beligerantes y de clase con UGT y CC.OO a la cabeza, a esta tarde de cierre de mesas electorales de 2012, poniendo fin a una campaña que el Partido Socialista de Euskadi–Euskadiko Eskerra abría gobernando en Euskadi y con un escenario minimalista en blanco dentro de un hotel, en plena zona residencial de Vitoria–Gasteiz.

"Newton", por William Blake
La “ocupación” de La Casilla por los candidatos de EB-Bildu, segunda fuerza electoral en resultados y a un paso por primera vez del mayoritario PNV, arrojaba al interior del taxi múltiples preguntas sobre la evolución de la sociedad vasca, el día de las primeras elecciones sin armas a la vista y a un año de lo que nadie llama aún rendición de ETA. Preguntas sobre por qué había calado el mensaje del cambio sobre los modos y contenidos de la política, sobre cómo evitar que ahora la calle se inunde de nuevo del grito euskaldun de “independentzia” a la vez que Mas esconde su fracaso en Catalunya tras un grito similar y el Bloque se divide en Galicia para ascender al viejo y hasta ahora denostado Beiras. Y preguntas, en fin, de por qué los socialistas no consiguieron calar su mensaje de gobierno eficaz y parecen haber olvidado que sufrieron la peor de las persecuciones del terrorismo para luego sólo tímidamente recordar que “yo estaba allí”.

El concepto político de descalabro es como la purga de fierabrás, duele pero se olvida. El descalabro del PSOE del que se habla aún hoy en Euskadi, donde se quiso gobernar en minoría sobre un escenario político virtual, o en Galicia, donde todo parece condenado a que sólo Paco Vázquez ejerciese real poder en el partido y en las urnas simultáneamente, ese descalabro es probablemente el dato menos relevante, aunque tenga múltiples lecturas sobre la resistencia del PP, la validez de sus política regresivas, las alternativas imposibles….. Lo más significativo de los resultados del 21-N en Euskadi especialmente –el PSdG-PSOE aún anda rematando y esquivando cadáveres políticos desde el mutis por el foro de Emilio P. Touriño- es que se ha demostrado que, después de un tsunami como el vivido con Zapatero, no se construye una casa sobre el agua con los restos del desastre.

Los resultados para el PSE-EE hablan de un “suelo” imposible de adivinar, porque siempre se pensó que Bildu y sus componentes aún no han recibido la absolución de sus pecados como para merecer el triunfo. Hasta que llegó el 15-M, el de las elecciones autonómicas y municipales, y los herederos de Batasuna llegaron a cotas del 25,6% en una elecciones generales y municipales mientras en Moncloa las cabezas más cercanas a Zapatero suponían que obtendrían solo un 10,5% de votos. Aquel presagio y este resultado de hace pocos días están unidos por el mismo desconocimiento.

Metidos en el diagnóstico, ya hay quien dice desde la cabeza del PSE-EE donde Patxi López refugió su candidatura, en Álava, que “se han salvo los muebles”, que “el escenario es diferente al de anteriores elecciones porque la izquierda abertzale cambia los resultados de los demás con su presencia” y que quien opine diferente se vaya ... o los echamos. Hubo una izquierda a la izquierda del PSE presente en el Parlamento que ahora se renueva, la participación permanece prácticamente estable respecto de la anterior convocatoria para presidir el Gobierno vasco, y según los datos conocidos, la llamada al voto nulo o la abstención en aquella ocasión por parte del ahora EH-Bildu no tuvo especial eco.

No hay dudas sobre cómo consigue EH-Bildu su resultado electoral, llamativo resultado, en 21-N. Con su propia cantera de votos, los que resta al PNV, que fue el “mal menor“ de muchos y su capacidad de convocatoria, cuasi militar. La pregunta que más duele es cómo consigue el PNV su resultado, que le permite gobernar aun siendo minoría en un país de minorías políticas. Duele porque hay un desvío evidente de votos al PNV desde el PSE-EE y, está por ver, del PP. Y, en todo caso, son esos votantes de entonces los que cubren el magro de la abstención, que, siendo prácticamente igual numéricamente, es muy diferente en cuanto a la tipología de quienes la componen.

Es ahí donde comienza la respuesta a la pregunta sobre cuándo se abandonó La Casilla, sobre si zumbido Zapatero es la causa nuevamente o si, como algunos creen, la realidad es inevitable, aunque se la retuerza para formar gobiernos de conveniencia histórica. Respuestas sobre la necesidad de hacer coexistir la presencia en las instituciones con la presencia en la calle, junto a los ciudadanos, todos en general y, especialmente, en los lugares de intención de voto más probable. Respuestas, en fin, sobre si tanto análisis sociológico sobre Euskadi no ha advertido que los pueblos olvidan con prontitud y, más aún, a los que gobiernan, solo gobiernan.

Galicia y Euskadi han sido los pioneros en cristalizar una nueva izquierda que gritaba desde el 15-M, con el 15-M, mientras la izquierda tradicional hacía guiños de pana o cuello Mao para acercarse a ella. Una nueva izquierda que ha rentabilizado el impulso identitario, de nuevo, para situarse en o cerca del poder real, y un mensaje social para lo político, lo económico y lo institucional. Un mensaje al que el PSOE no ha podido llegar, achicando agua aún o preparando nuevos salvavidas.

Aquel anochecer en que Rodolfo Ares, como coordinador de la campaña electoral del PSE-EE, advertía de que el adversario no era el Partido Popular sino el Partido Nacionalista Vasco, pocos pensaban que se estaba refiriendo a un crecimiento posible y resultado favorable a costa de la izquierda abertzale, que antes le había prestados votos y escaños en un ejemplo de buena relación familiar. Nadie entendió que hablaba de votos socialistas o que votaron PSE-EE anteriormente. Desde el escalón más alto de la coordinación electoral, ha tenido una visión fácil sobre el movimiento del suelo, el político en general de Euskadi, y especialmente el ahora más que nunca inimaginable nivel donde el voto socialista deja de perderse.

La última pregunta y su respuesta es si Euskadi ha cambiado tanto como para que La Casilla la alquilen otros ahora o si son los conceptos que definieron siempre al socialismo –es tiempo de identidad- los que han perdido fuerza, si no sentido, en tiempos de crisis; si esa lejanía practicada respecto de la sociedad provoca sordera en tornos a conceptos anclados en su historia y que la sociedad repite a gritos: honestidad, cercanía y contundencia.

El arranque de campaña en el barrio gasteitzarra de Armentia fue el toque contra la abstención, cuando aún se era gobierno. Patxi López ha anunciado su deseo de renovar en y desde la secretaría general y ha desmentido a quienes, desde el propio PSE-EE, desnortados por la derrota, llegaban a enaltecer la relativa bondad del resultado, el de la mera presencia. Con ese entusiasmo bipolar de algunos y en la oposición, el riesgo es el anonimato.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Antes de que pase el día: Dios, los jóvenes y el funeral

Parece cantado que los sindicatos anunciarán en breves horas y en Bruselas la convocatoria de una huelga general para el próximo día 14 de noviembre (¿te suena esa fecha?. Los motivos son conocidos y no haría falta reiterarlos si no fuese porque, como indica Viçens Navarro,  estamos haciendo trampas contra nosotros mismos al pensar que la crisis es la causante de los recortes y que con los recortes saldremos de la crisis. Los recortes son el nombre engañoso, la venda  que hemos puesto a esta hemorragia social que el PP está provocando antes de ser gobierno y que ensayó en las comunidades donde ya gobernaba cuando vio aproximarse los clarines de la victoria frente a un ejercito, el socialista, derrotado a si mismo y antes de tiempo. No hay recortes, sino cambio de modelo y lo que denominamos recorte es el caldo sobrante en la cazuela donde el PP hierve los nuevos colores para España.

Foto Jorge Paris
Contra los recortes se anuncia la huelga general del 14 de noviembre convocada ya en Portugal y que arrastrará al resto de las fuerzas sociales europeas  y que probablemente tendrá el mismo seguimiento que las anteriores. Porque el miedo ya ha calado y ni tan siquiera hay miedo al porvenir, sino resignación al estado permanente de temor. Lo hemos convertido en parte de nuestra cultura y la visión crítica sobre la marcha de nuestra economía es en Galicia, Euskadi o Catalunya, más allá del slogan electoral, el mismo diagnóstico y prescripción médica que el PP y el capital europeo demanda, sin rubor.

Contra esos mismos recortes se manifiestan hoy ya padres e hijos estudiantes, universitarios o no, bomberos, médicos....... y la imagen final ha pasado a ser la del entierro de la sardina: Se acabó la fiesta, incluido el final que nos trae el nuevo Código Penal sobre la fiesta de libertad que vivíamos antes de esta crisis, porque la nueva mano de pintura para España es de obligado cumplimiento y obligado silencio, como en los tiempos que creíamos pasados. El catafalco en el centro de la plaza, los estudiantes simulando cadáveres llevados a hombros, el luto como cierre de la manifestación y los oscuros policías protegiendo la sede de los bancos son la fotografía de esa nueva España, no hay que llegar al fondo de los bidones de basura.

17.800.000 pobres en España es la noticia de acompañamiento, un millón de pobres más al año es la consecuencia de una vieja crisis que habrá que sobrellevar. ¿Cómo? Recristianizando a los jóvenes, los que lucen luto por la enseñanza pública, los padres por la Universidad que conocieron y los empleados públicos por la sanidad que aún cuidan a contraorden. Para la Conferencia Episcopal la actual crisis, esa cifra de jóvenes parados con parados en casa tiene su causa original en la falta de fe en Dios, en la pérdida de los valores cristianos, en lo que llaman la "descreencia". Esta parte de la foto es la más amarga, porque su soflama hace arder por el centro de la imagen cualquier atisbo de solución si no hay conciencia de las razones reales de la crisis. Llaman Dios y saben que ese no es el referente; llaman crisis a lo que no se atreven a denominar estafa; reclaman fe desde donde peor huelen las conciencias.

La huelga del 14-N llegará jalonada de nuevas convocatorias de repulsa contra las instituciones emparedadas, la política vana o la oposición autista. Pero hasta ese día sería conveniente ir pensando cómo hacer frente al derrumbe del modelo, tener la seguridad de que Dios rondaba los despachos que generaron la crisis y los de quienes, a falta de ideas, esconden la realidad de la crisis, añaden su color preferido a la pintura y cambian el argumento invocando la estupidez

Con seguridad, Dios no estará entre los jóvenes en los funerales de antes del 14-N y con quienes sigan esa huelga general del 14-N que viene. No estará allí ni se le espera.