
Con seguridad, era un bagaje suficiente para merecer una cita en la historia reciente de esa revuelta, ese nuevo 2 de mayo madrileño contra a la desidia, la corrupción, la inoperancia y la dureza de los nuevos muros hacia el futuro, que ya no son sólo de piedra, sino económicos, inamovibles casi, y para los que aún no conocemos ni conocen el modelo de piqueta posible.
No era mucho, pero era algo. Un atisbo de imaginación, de provocación y de búsqueda frente al negro del fondo.
Ahora, a quienes hemos elegido con la más absoluta de las mayorías, les parece insuficiente la fuerza del voto convencido, ser beneficiarios pasivos de ese tsunami inmerecido que se ha cargado gobiernos, políticas, décadas de esfuerzo social y -ay- demasiada democracia. También necesitan escenificar su capacidad de vencer a todos. Por eso necesitan convertirse en paladines de ese hueco seco del 15-M, de esa oleada de lonas y caldo caliente, de esa teoría inconclusa sobre la utopía, de ese grito cierto sobre el desmadre. Y amenazan con la cárcel por pasado y para el futuro a quienes se dedicaron o dediquen a gestionar el bienestar público con dinero público con la medida de lo público y el esfuerzo de todos. Hacen suyo el 15-M como Fraga antes hacía suya la calle, y entienden el mensaje a conveniencia. Tanto da lo que se proponía, lo importante es apropiarse del eco que aún sobrevuela las ciudades e inquieta la política, hasta que la política hilvane sus propias respuestas para después del 15-M y todos los años de después.
Un ministro de Hacienda a lo Van Cleef con gafas, hace a la vez de bueno y de malo, contra propios y ajenos, y aprovecha el vacío de los propios, que se dan a conocer por el mundo, y los ajenos, los demás, que dedican su tiempo a definir la marca de las tiritas con que cubrir el escarnio del voto, cada días más ajenos y más extraños. Este nuevo bueno/feo/malo Van Cleff con gafas pondrá de moda la biografía de Fouché e iremos viendo cómo se simplifica lo que se avecinaba y cómo perdemos hasta el recuerdo verídico del 15-M, ese poco de verdad, en lo que tenía de verdad, que nos quedaba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario